domingo, 22 de junio de 2008

Abrao Capital de Ilha Grande






Recorrimos el pueblo cansados después de la trilla, pero con mucho entusiasmo, vimos sus callesitas llenas de colorido y con sus costumbre a flor de piel, la que tratábamos de impregnarnos con su frescura.
Para volver no pensamos caminar por 3 horas en la selva y de noche, por lo que alquilamos (alugamos) un bote taxi, verdadera antiguedad, el motor se pone en marcha a magneto haciéndolo girar, careciendo de batería. No hay palabras para su capitán (Irmao) quien a partir de esa noche paso a ser parte de nuestras amistades, que buena gente, pobre y de gran corazón.

No hay comentarios: