Después de pensarlo durante muchos días, caminatas con la mirada perdida, o mas bien una maduración que se fue gestando durante la travesía, decidimos viajar a Buenos Aires, para poder cerrar una etapa de nuestras vidas, que si bien nos dio muchas gratificaciones, en estos momentos nos axfisiaba.
En pocos días se terminaba el Crucero y teníamos que decidir si seguir con nuestros sueños o volver a la rutina de nuestro trabajo y la monotonía de nuestro país.
El 9 de Julio estábamos con nuestra familia y amigos y el 10 cada uno de nosotros tuvo que hacer frente para poner las cosas en orden en nuestros respectivos trabajos, no fue fácil después de tantos sacrificios, encontrarnos con nuestros colegas casi familia después de tantos años compartidos, que no entendían nuestra decisión y se pensaban que estábamos locos por dejar todo.
Estos pocos días los aprovechamos al máximo para compartir momentos con amigos que vivieron parte de nuestra aventura y otros que ya irán, para luego volver a nuestro paraíso, nuestro pequeño mundo sobre El Arca y por supuesto buscar a nuestra amiga Fliper que había quedado al cuidado de Arizon.
En pocos días se terminaba el Crucero y teníamos que decidir si seguir con nuestros sueños o volver a la rutina de nuestro trabajo y la monotonía de nuestro país.
El 9 de Julio estábamos con nuestra familia y amigos y el 10 cada uno de nosotros tuvo que hacer frente para poner las cosas en orden en nuestros respectivos trabajos, no fue fácil después de tantos sacrificios, encontrarnos con nuestros colegas casi familia después de tantos años compartidos, que no entendían nuestra decisión y se pensaban que estábamos locos por dejar todo.
Estos pocos días los aprovechamos al máximo para compartir momentos con amigos que vivieron parte de nuestra aventura y otros que ya irán, para luego volver a nuestro paraíso, nuestro pequeño mundo sobre El Arca y por supuesto buscar a nuestra amiga Fliper que había quedado al cuidado de Arizon.
No hay comentarios:
Publicar un comentario