Al día siguiente del arribo, las autoridades nos agasajaron con aperitivos y comida típica al mediodía, todo amenizado con discursos del presidente del Club, directivos y nuestro comandante y pastor espiritual Carlos Salvochea, que es un grande tanto en físico como persona, sobre el cual solo nos queda agradecerle, tanta dedicación y esmero en lograr que llegáramos sanos y salvos los integrantes del Crucero de la Amistad, donde reino un ambiente de amistad desinteresada, que pocas veces uno experimenta en la vida. BIENVENIDOS NUEVOS AMIGOS, NUNCA LOS OLVIDAREMOS.
Como broche de oro en lo mejor de la fiesta arribaron nuestros amigos Cristina y Héctor, los que de inmediato fueron adoptados por las tripulaciones, son unos genios.