




Oficialmente los que se anotaron del grupo argentino fueron los del Cenizo, junto a la tripulación del Aventurero fuimos en El Arca a participar de la regata para alentar a nuestros amigos y porque es un espectáculo digno de ver, ya que participan más de 200 embarcaciones de todo tipo y tamaño desde una canoa con vela, escunas, saveiros, catamaranes. Fue una navegación placentera, todo el tiempo con viento a favor, recorriendo el río Paraguazú, con hermosos paisajes de playas más agrestes y pequeñas localidades que invitaban a conocer.
Cuando finalizamos era difícil encontrar lugar de fondeo por la gran cantidad de embarcaciones pero luego de ello, desembarcamos para ir a una cena programada para los participantes y cuando llegamos ya no quedaba nada, ni las migas. Menos mal que no habíamos pagado esa regata, las organizaciones de este tipo, son típicas de los brasileros. De ahí nos fuimos al centro de Maragogipe, donde había como una especie de quermés y solo encontramos unas salchichas para comer y queso caliente. Para regresar alquilamos un vehículo a tracción de pura sangre, que manera de reírnos, le faltaban amortiguadores.
Cuando finalizamos era difícil encontrar lugar de fondeo por la gran cantidad de embarcaciones pero luego de ello, desembarcamos para ir a una cena programada para los participantes y cuando llegamos ya no quedaba nada, ni las migas. Menos mal que no habíamos pagado esa regata, las organizaciones de este tipo, son típicas de los brasileros. De ahí nos fuimos al centro de Maragogipe, donde había como una especie de quermés y solo encontramos unas salchichas para comer y queso caliente. Para regresar alquilamos un vehículo a tracción de pura sangre, que manera de reírnos, le faltaban amortiguadores.