El Garúa continuaba su descenso hacia Angra y como nosotros decidimos dejar el barco en Bahía, nos sumamos a su tripulación para ir con ellos hasta el Morro de Saõ Paulo y luego volver en cata.
No hay nada que hacer, el que sabe, sabe.
Norberto preparó la línea mientras navegábamos hacia el Morro y por primera vez El Garúa, sacó su primera pieza, un hermoso dorado.
Ingresando al Morro.
Vista del Fuerte.
La colada de siempre.
Disfrutando del Dorado.