Base militar abandonada.
El trabaja como buzo de profundidades, realiza trabajos muy específicos de construccion a 300 mts. de profundidad en las plataformas petroleras.
Felipe me cuenta que para llegar a superficie hay veces que demora como 20 días ya que tiene que ir pasando por distintas cámaras de descompresión que se encuentran a diferentes profundidades. Por ejemplo si esta trabajando a 300 metros, sube por ejemplo 50 metros, entra a una cámara que no es mas grande que un mini submarino donde tiene que pasar 5 días o una semana, después sube otros 50 metros a otra cámara a la que llaman cámara de vida y así sucesivamente hasta llegar a superficie.
Demás esta decir que es una profesión de alto riesgo y la que puede traer muchas secuelas, pero gracias a Dios nuestro amigo no tiene ninguna y en este momento lo contrataron como supervisor solo tiene que bajar en ocasiones muy delicadas.
A Felipe lo conocimos en el Crucero Costa Leste pero no falto mucho tiempo para darnos cuenta que se trataba de una persona especial con un corazón de oro.
El Whambo, es un diseño de ultima generación, construido en Europa, nos quedamos sorprendidos por su espectacular andar, con tan solo 10 nudos de viento se desplazaba a mas de 7 nudos acompañado de una maniobra simple y perfecta.
Anna, Capitana del velero.
Tripulantes, amigos de la embarcación.
El Capitán Allain, además es un excelente cocinero.
Después de un almuerzo maravilloso, fondeados al lado de una de las tantas islas de Río, disfrutando de un bello atardecer a nuestro regreso.
Las vetas blancas que se ven en la montaña no son precisamente naturales de alguna piedra caliza, sino los desechos de aquellos amigos voladores, los mismos que nos dejan sus regalos sobre El Arca, cada atardecer.
Felipe, disfrutando del mando de un velero de primera, soñando seguramente cuando tendrá el suyo.